El caso es que esta campaña, de la que pego al final una foto cortesía de este blog, me causa en principio la misma irritación que cualquier actividad de marketing hecha con dinero público. Pero es que además, el anuncio no tiene la menor gracia, es confuso, abstruso, nos trata a los reciclantes activos de imbéciles profundos, con perdón, y lo que me pone ya de mala leche es que yo sigo en mi barrio, casi 2 años despùés, sin tener un contenedor de vidrio a una distancia decente, y tengo que ver cómo se gasta el dinero público en campañas, en vez de disfrutar de un maldito contenedor. Pues ya me he quedado tranquilo. Gracias


