
A veces una película te encanta a medida que la estás viendo, y estás en estado de agradecimiento perpetuo hasta que acaba. Pero a veces no te das cuenta de cuánto te ha impactado una película hasta unos días después de haberla visto, cuando las escenas se resisten a abandonar tu cabeza, y cuando te pones a pensar en lo que has visto y a darle vueltas. Es lo que me está pasando con "Brokeback Mountain", que vi hará una semana. Confieso que tenía un prejuicio en contra de la pelicula, porque a priori no me interesaba demasiado el asunto. Pero la nitidez con la que me vuelven algunas escenas a la cabeza, y el regusto en paladear los entresijos de esta peli son señal de que me ha gustado mucho.
Y lo curioso es que lo que más me molestaba cuando estaba viendo la película (la sensación de no saber qué es lo que están pensando y sintiendo los personajes acerca de lo que les está pasando), ahora es lo que más me gusta, porque creo que es una película para pensarla a posteriori, que está contada como a brochazos, y que exige del espectador que reflexione y que componga la historia, si no quiere quedarse en la epidermis de esta simple y tremenda historia de amor.
Porque esta historia de amor frustrada, de dos personajes que viven una vida inventada y que no les pertenece, que tienen una existencia falsa fuera del amor prohibido y fugaz que compartieron en un momento y en lugar dado, es transportable a cualquier situación en la que dos personas no pueden realizar un posible amor porque la situación social lo impide (Romeo y Julieta), o porque viven vidas muy distintas, extrañas, o demasiado consolidadas para vivir una historia de amor (como en Breve Encuentro).
La película está narrada con distancia, huyendo del melodrama, de forma que pese a que las escenas rodadas en unos preciosos y solitarios exteriores (en Canadá, según parece) son muy llamativas, son las situadas en interiores las que resultan más impactantes, rodadas con una economía y una austeridad poco frecuentes en el cine americano. Por cierto, la parte final es impresionante, emocionante, te deja la boca seca, y los ojos húmedos.