sábado, 6 de febrero de 2010

Otro poemilla

A ver si os gusta:

Si no os hubiera mirado,
no penara,
pero tampoco os mirara.

Veros harto mal ha sido;
mas no veros peor fuera;
no quedara tan perdido,
pero mucho más perdiera.
¿Qué viera aquél que no os viera?
¿Cuál quedara,
señora, si no os mirara?


Delicioso, ¿no os parece? El pobre tiene un amor desafortunado que le tortura, que no conduce a nada. Pero concluye a su pesar que mucho peor hubiera sido no haber sentido nunca ese dolor. Es de Boscán, tiene unos 400 años.

lunes, 1 de febrero de 2010

100 entradas de La hora de Richi

¿Quién lo iba a decir hace ya dos añitos y pico, cuando aún no existía (creo) Facebook o Twitter, y unas cuantas compañeras empezaron a escribir sus ocurrencias en la Web, para que todo el mundo las viera? Así empecé, casi sin querer. Poco, muy poco, pero siempre he estado escribiendo. En mi tierna juventud, poesías (hoy perdidas, lamentablemente), mucho antes, comics (también perdidos, ya lo conté por aquí). También escribí algún cuento (sí, también perdidos, algunos), y ahora al fin encontré mi sitio en "la nube".

El blog ha podido dar salida a un reprimido deseo, algo autocomplaciente, de sobre-exposición, de dar a conocer un supuesto lado oculto, que las convenciones y el ritmo de la vida diaria no dejan salir. Aún no sé cuánto hay de cierto en esto, pero lo cierto es que me gusta contar estos pequeños brochazos de lo que hay detrás de lo cotidiano. No creo haber escrito nada que sea especialmente novedoso o arriesgado, pero sí agradezco el poder tomarme el tiempo que se necesita para contar algún detalle o reflexión, tiempo que, ahora sí, no se tiene en una conversación normal.

Hay muchos otros posts nunca he escrito, por pereza o indecisión, que siguen por ahí; a veces están días revoloteando y nunca salen a la luz, y en cambio escribo otros llevados por un instinto momentáneo.

En fin, seguiré escribiendo, si no os molesta. Pero quiero agradecer eso sí la paciencia y la dedicación de mis pocos y cariñosos lectores. A Marina y a Maite, por sus puntuales comentarios (da mucho calor que te escriban), y también a Blanca (la fundadora, ¿o fue Marina?), a Silvia, a José Luis, Alejandra que también me han dejado notitas adorables; y también a Lola, que nunca ha escrito, pero sé que me lee y me estima; a Mónica y a Rafa, lectores recientes y callados, por ahora. Y a Amalia, que me tiene en su barrita de vínculos, siempre presente. Y a los que quizá me lean y no conozco. Y a los que vengan, bienvenidos.

miércoles, 13 de enero de 2010

Propósitos para el 2010

No soy muy dado a estas cosas de los propósitos de año nuevo, porque no me los creo y porque no percibo la diferencia entre un día de un año y el siguiente que ya es de otro, pero he aquí unos cuantos propósitos personales que he pensado:
- Dejar de poner tantas chorradas en el Facebook, y leer todos los interesantes enlaces de X. Agenjo.
- Abandonar mis prejuicios hacia los dependientes del Corte Inglés; dejar de pensar que se lo tienen creído, que tienen complejo de superioridad, y que me miran por encima del hombro. No puede ser cierto, al menos siempre.
- Aprender a pronunciar al fin las palabras fauteuil, feuille y vieille.
- Superar esa extraña pereza que me inunda en ocasiones a cualquier hora del día.
- Manejar la lavadora, y mira que la hemos comprado fácil. Dejar de preguntarle a Amalia cien veces cuánto detergente debo poner, y qué es ese botoncito con una plancha.
- Hacer albóndigas sin que me acusen de fabricar armas antidisturbios. La última vez me las pidieron desde el Gobierno de Irán para no sé qué de unos manifestantes.
- Aprender a darla de cabeza sin tener 3 días dolor de ídem, poder disputar un balón aéreo sin hacer falta al contrario. Estrenar al fin mi raqueta de pádel, que ya tiene 7 años.
- Según Amalia, apreciar más mi propio trabajo, no subestimarlo. Me pondré a ello.
- Aprender a regalar pendientes.
- Decidir por fin si soy un optimista incurable o un pesimista apocalíptico.
- Dejar de hablar solo. Sé que es un objetivo inalcanzable.

A medida que se me ocurran más los iré poniendo. Permanezcan en sintonía.

viernes, 8 de enero de 2010

Gene Kelly


En un disco de Tom y Jerry que hemos sacado (otra vez) de la biblioteca, viene un extra de la película Levando anclas, en la que aparece Gene Kelly bailando junto con Jerry en un fantástico país de dibujos animados. Todo eso me ha recordado a mi cinéfila adolescencia, en la que vi numerosos musicales de este atleta bailarín, limitado actor, pero de una presencia única y vitalista que llenaba la pantalla. Lo he echado de menos, la verdad.

Gene Kelly representaba la alegría de vivir, el optimismo, la energía, la ruptura, cierta anarquía, el placer de ponerse a bailar en plena calle, en la cubierta de un barco, en el salón, bajo una densa lluvia, en un granero, donde fuera, con tal de expresar el gusto por ser joven, por sentirse vivo, por amar y ser amado, mediante el simple (¿simple?) acto de bailar y cantar, en un delirante absurdo, en una abstracción memorable, en medio de una plaza, con una música que sale de quién sabe dónde, con paseantes que mágicamente se saben al dedillo la coreografía. ¿Y por qué no? La vida debería ser así, la música debería estar presente en todas partes, la pirueta tendría que ser practicada por todo bicho viviente.

En colaboración con el exquisito Vincente Minelli o con Stanley Donen, creó algunos de los momentos más inolvidables de la historia del cine, en fantasías coloristas como El pirata, romances hechizados como la fascinante Brigadoon, o risueñas evocaciones como Summer Stock. Y por supuesto con Cantando bajo la lluvia, donde llueve como nunca ha llovido en ninguna parte. Mucho mejor estas ligeras delicias que cuando quiso ponerse más serio y "profesional", en películas que me gustan mucho menos como Invitación a la danza o la mismísima Un americano en París.

En fin, me he dado cuenta de que hace mucho, pero mucho tiempo que no veo un musical clásico, y en un día como el de hoy, que un suceso tonto y trivial me ha dejado un poco tocado, no me vendría mal un chute de alegría porque sí, con un par de bailes con Gene.

jueves, 17 de diciembre de 2009

El viejo molino

"El viejo molino" (The old mill) es un corto de Disney de 1937 de la serie Silly Symphonies. Narra en unos 9 minutos cómo un viejo y abandonado molino que sirve de cobijo a unos cuantos animales hace frente a una furiosa tormenta, durante la cual parece que se va a desvencijar y a venir abajo, dejando sin hogar a sus inquilinos. Pero, a la mañana siguiente, cuando ya sale el proverbial sol de después de la tormenta, el carcomido molino aún sigue a duras penas en pie, y la vida vuelve a la normalidad.

Es una pequeña pieza de un lirismo ingenuo y candoroso, una historia intrascendente sobre un tema que a mí me resulta bastante querido, el de la supervivencia del viejo y olvidado, que arrumbado y apartado, aún tiene fuerzas para la batalla, para ser útil. La eterna historia de la última misión, del héroe olvidado que en una apartada lucha anónima y callada consigue una victoria sin importancia, lejos de los anteriores vítores, pero que significa la revancha personal contra el paso del tiempo y la injusticia del olvido.

Si os interesa lo podéis ver aquí:

http://www.youtube.com/watch?v=UMwa3ZwTwyA

martes, 15 de diciembre de 2009

Una estrofa

Mi padre fue peón de hacienda
y yo un revolucionario,
mis hijos pusieron tienda,
y mi nieto es funcionario.

Esta estrofa es de una canción de Víctor Jara, el cantautor chileno. No sé si siquiera por qué me gusta, pero la he descubierto por casualidad y la he leído ya unas cuantas veces. Tampoco sé muy bien lo que nos quiere decir, pero hay algo que me interesa. ¿Alguna sugerencia?

lunes, 14 de diciembre de 2009

Permitidme la cursilería, otra vez

Un suceso inesperado, un nuevo amor, una nueva relación, me ha devuelto por unos días al pasado de mi más tontuela adolescencia. Por un momento de nuevo me he comportado como aquellos tiempos de la risa tonta, del chiste inocente apenas camuflado, del yo-ya-lo-sabía, de la curiosidad por los detalles; me he olvidado un rato de los impuestos, los colegios, las secadoras, los trenes, de todos esos andamios frágiles y presuntamente serios que nos rodean, y me ha parecido más importante que todo ello, como entonces nos parecía, el amor secreto, y hemos sentido otra vez sonrojarnos las mejillas.

Y a mí, al que casi arrolla este tren casi olvidado pero igualmente anárquico y salvaje, me ha parecido que mi miopía ante el amor fresco, ante el brote verde, se debe a un anquilosamiento del sentido que se encarga de detectar las miradas con intención, el susurro apartado, y sobre todo, la sonrisa incontenible del gozo por el nuevo descubrimiento de esta sensación, esa locura, que nunca deberíamos tener por sabida, por sentida. Y esa venda de madurez y sosería que me priva, que nos priva, del lado eternamente juvenil que aquí dentro de nosotros vive y late y respira, cae a veces, como ahora ante este nuevo amor que ya es ligeramente otoñal, y que aquí delante de nosotros casi nos asfixia con sus alientos de jazmines, que está contaminando con sus pudorosas radiaciones el aire que prudente corre entre nosotros.

Bueno, y al fin, ¿qué música le ponemos a todo este jolgorio? Pues está claro: "los amantes debutantes"

Los amantes debutantes
empezaron a bailar ayer.
Van girando, preludiando
la sinfonía del hombre y la mujer.

Con sus rizos primerizos
la ternura les tejió una red
y un soneto que en secreto
les lee Bécquer para abrevar su sed.

Y nada vale nada a su alrededor
creen que inventaron el amor.
Guardan la llave del misterio
a medias con el adulterio.

Tierno alarde,
que en la tarde
cobija el parque o la catedral.
Primaveras callejeras
que anidan cuando anochece en un portal.

Despedidas a escondidas.
El primer beso, el primer adiós.
Y vuelta a casa,
donde pasan
las horas lánguidamente en un rincón.

Susurran aquel nombre como una oración
y se acurrucan en su habitación,
para vestir el dulce anzuelo
con un manto de terciopelo.

Buscando terciopelo en la mirada
y abrazarse contra la almohada,
con un amor de contrabando
pasas la vida DEBUTANDO...

[Faltan 2 de las estrofas finales que no vienen el caso para lo que estamos hablando]