jueves, 17 de diciembre de 2009

El viejo molino

"El viejo molino" (The old mill) es un corto de Disney de 1937 de la serie Silly Symphonies. Narra en unos 9 minutos cómo un viejo y abandonado molino que sirve de cobijo a unos cuantos animales hace frente a una furiosa tormenta, durante la cual parece que se va a desvencijar y a venir abajo, dejando sin hogar a sus inquilinos. Pero, a la mañana siguiente, cuando ya sale el proverbial sol de después de la tormenta, el carcomido molino aún sigue a duras penas en pie, y la vida vuelve a la normalidad.

Es una pequeña pieza de un lirismo ingenuo y candoroso, una historia intrascendente sobre un tema que a mí me resulta bastante querido, el de la supervivencia del viejo y olvidado, que arrumbado y apartado, aún tiene fuerzas para la batalla, para ser útil. La eterna historia de la última misión, del héroe olvidado que en una apartada lucha anónima y callada consigue una victoria sin importancia, lejos de los anteriores vítores, pero que significa la revancha personal contra el paso del tiempo y la injusticia del olvido.

Si os interesa lo podéis ver aquí:

http://www.youtube.com/watch?v=UMwa3ZwTwyA

martes, 15 de diciembre de 2009

Una estrofa

Mi padre fue peón de hacienda
y yo un revolucionario,
mis hijos pusieron tienda,
y mi nieto es funcionario.

Esta estrofa es de una canción de Víctor Jara, el cantautor chileno. No sé si siquiera por qué me gusta, pero la he descubierto por casualidad y la he leído ya unas cuantas veces. Tampoco sé muy bien lo que nos quiere decir, pero hay algo que me interesa. ¿Alguna sugerencia?

lunes, 14 de diciembre de 2009

Permitidme la cursilería, otra vez

Un suceso inesperado, un nuevo amor, una nueva relación, me ha devuelto por unos días al pasado de mi más tontuela adolescencia. Por un momento de nuevo me he comportado como aquellos tiempos de la risa tonta, del chiste inocente apenas camuflado, del yo-ya-lo-sabía, de la curiosidad por los detalles; me he olvidado un rato de los impuestos, los colegios, las secadoras, los trenes, de todos esos andamios frágiles y presuntamente serios que nos rodean, y me ha parecido más importante que todo ello, como entonces nos parecía, el amor secreto, y hemos sentido otra vez sonrojarnos las mejillas.

Y a mí, al que casi arrolla este tren casi olvidado pero igualmente anárquico y salvaje, me ha parecido que mi miopía ante el amor fresco, ante el brote verde, se debe a un anquilosamiento del sentido que se encarga de detectar las miradas con intención, el susurro apartado, y sobre todo, la sonrisa incontenible del gozo por el nuevo descubrimiento de esta sensación, esa locura, que nunca deberíamos tener por sabida, por sentida. Y esa venda de madurez y sosería que me priva, que nos priva, del lado eternamente juvenil que aquí dentro de nosotros vive y late y respira, cae a veces, como ahora ante este nuevo amor que ya es ligeramente otoñal, y que aquí delante de nosotros casi nos asfixia con sus alientos de jazmines, que está contaminando con sus pudorosas radiaciones el aire que prudente corre entre nosotros.

Bueno, y al fin, ¿qué música le ponemos a todo este jolgorio? Pues está claro: "los amantes debutantes"

Los amantes debutantes
empezaron a bailar ayer.
Van girando, preludiando
la sinfonía del hombre y la mujer.

Con sus rizos primerizos
la ternura les tejió una red
y un soneto que en secreto
les lee Bécquer para abrevar su sed.

Y nada vale nada a su alrededor
creen que inventaron el amor.
Guardan la llave del misterio
a medias con el adulterio.

Tierno alarde,
que en la tarde
cobija el parque o la catedral.
Primaveras callejeras
que anidan cuando anochece en un portal.

Despedidas a escondidas.
El primer beso, el primer adiós.
Y vuelta a casa,
donde pasan
las horas lánguidamente en un rincón.

Susurran aquel nombre como una oración
y se acurrucan en su habitación,
para vestir el dulce anzuelo
con un manto de terciopelo.

Buscando terciopelo en la mirada
y abrazarse contra la almohada,
con un amor de contrabando
pasas la vida DEBUTANDO...

[Faltan 2 de las estrofas finales que no vienen el caso para lo que estamos hablando]

viernes, 27 de noviembre de 2009

La llamada de Londres / Londres me llama

Y así, coincidiendo con el 20º aniversario del inmortal London calling de The Clash, me voy a Londres.... y sin niños.

http://www.youtube.com/watch?v=lotkzHsIuoA

martes, 3 de noviembre de 2009

Matar a un ruiseñor


Hace unas semanas, después de trabajar en "La noche en blanco", y pegarnos una buena caminata hasta donde estaba el coche, llegamos a casa cerca de las dos y media. Amalia se fue a la cama, y yo, que nunca me voy a la primera, puse la tele un ratito. Y allí estaba terminando "Matar un ruiseñor". Me quedé pegado a la pantalla, con los pelitos de punta, esperando que terminase, que saliera Boo Radley, allí, oculto tras la puerta de la habitación de Scout. Al viudo Atticus se le viene el mundo encima. Gregory Peck, en el mejor momento y en el mejor papel de su vida, sale al porche y reflexiona sobre lo que ha pasado ese día tremendo: qué hermoso es todo, pero qué difícil, qué imprevisible.

"Matar a un ruiseñor" (To kill a mockingbird", 1962), es probablemente la película más hermosa que haya visto y vea en toda mi vida. Es la entrada a un lugar mágico pero realista, a ese jardín de juegos que esconde terribles verdades, es un vistazo al despertar de la infancia a ese mundo difícil, aterradoramente hermoso que te aguarda más allá de los columpios. Es la película donde los niños son tratados con más respeto, donde ser niño no significa ser del todo idiota, donde te das cuenta de que están pasando cosas serias, pero donde la confianza en la bondad innata del mundo está intocable. ¡Qué bonito pero qué terrible es el sur racista de ese caluroso verano en Estados Unidos!. Una obra recomendable (aunque no la aprecié hasta la segunda vez que la vi), imperecedera, enorme, emotiva, que golpea, que acaricia, que susurra, una película frágil y estremecedora a partes iguales.

sábado, 24 de octubre de 2009

Experimento con Picasa

Mi señora se ha bajado Picasa y está haciendo experimentos con él. Y mirando fotos, (es una aplicación elegante, amigable, sencilla, google), he visto un botón que ponía "Blogthis". Le he dado y aquí estoy. Qué fácil, qué chulo. La foto es lo de menos, es de la Nochevieja pasada, con Héctor comiendo uvas.
Posted by Picasa

martes, 6 de octubre de 2009

A esa zona oscura y olvidada

Nos maravillamos ante las coincidencias del azar, ante el golpe de fortuna que nos lleva a ese lugar, que nos hace coincidir con otra persona a la misma hora y en el mismo lugar, a la similitud de un pensamiento en un momento dado. Retrocedes atrás en el tiempo y notas los sutiles hilos que han llevado a un instante decisivo en tu vida. Nos damos cuenta de las sutiles entretelas del tejido de la vida; somos hijos de un soplo de viento o una inesperada tormenta, somos en realidad descendientes de un pañuelo que cae o de un tren que se pierde.

Pero no solemos apreciar ese otro destino que es el negativo de todo lo anterior. No nos paramos a reflexionar sobre la inmensa cantidad de casualidades que nunca ocurren. Estamos rodeados de grandes zonas oscuras, como esa parte de los negativos que no se han impresionado. Allí están esas coincidencias que casi han ocurrido, allí viven las importantes y cruciales personas que estuvimos a punto de conocer, allí habitarán para siempre los lugares que casi visitamos, los que nunca han estado a nuestro lado por pocos minutos, por culpa de esos trenes que sí llegamos a coger, y finalmente los que ni siquiera han nacido porque nunca estuvimos allí para conocer a la que podría haber sido su madre.

Me da escalofríos igualmente pensar qué es lo que pasa, dónde van a parar, esos pedazos, o esas vidas enteras, que nunca vamos a vivir por una de esas decisiones que te ves obligado a tomar, que parten el tiempo y el universo en dos. Allí donde estéis, seres inanimados, casas vacías, sombras de la vida que nunca fue, allá donde pasaréis la eternidad del olvido, vibrad levemente con este extraño y místico recuerdo, para nunca nunca jamás volver a ser.